Geboren in Córdoba, Argentinien, lebte lange Zeit in Spanien und lebt nun in Deutschland. Er ist Schriftsteller, Autor von Romanen und Kurzgeschichten, Regisseur und Professor für Film. Seine Geschichten erscheinen regelmäßig in renommierten Zeitschriften, Anthologien und Literaturmagazinen in Spanien, Argentinien, Mexiko, Chile, Peru, Kanada, USA, Italien, Frankreich und Deutschland. Er studierte Bildende Kunst an der Kunsthochschule Emilio Caraffa in Cosquín, Córdoba, Argentinien.

Natural de Córdoba, Argentina, ha vivido en España y actualmente reside en Alemania. Es autor de relatos, novelista, director y profesor de cine. Sus cuentos aparecen habitualmente en prestigiosos periódicos, antologías y revistas literarias de España, Argentina, México, Chile, Perú, Canadá, Estados Unidos, Italia, Francia y Alemania. Ha cursado Bellas Artes en la Escuela de Artes Emilio Caraffa de Cosquín, Córdoba, Argentina.

Norberto Luis Romero is an Argentine, now a citizen of Spain presently living in Germany. He writes a wide range of fiction -from realistic to extreme fantasy. His stories have been published in Spain, Argentine, France, Italy, Canada and the United States. This is his first book-length collection to appear in English. He writes a wide range of fiction- from realistic to extreme fantasy.

Originario di Cordoba (Argentina), risiede in Spagna dal 1975. La sua opera letteraria, che comprende racconti e romanzi, ha ricevuto riconoscimenti per lo stile diretto e agile e per le sue sorprendenti tematiche, mai convenzionali e sempre molto coraggiose.

19.1.14

Un cuento de H.E.Francis


Como era su costumbre, en cada uno de sus viajes a Madrid, escribiendo toda la mañana en el Café Comercial.


SENTADOS

Por la mañana, un hombre y una mujer estaban sentados en los peldaños de la entrada. Permanecieron allí todo el día, sin moverse.
Con regularidad metronómica él los espiaba a través del vidrio de la puerta de la calle.
Tampoco se fueron al anochecer. El dueño de casa se preguntaba cuándo comerían o dormirían o harían sus necesidades.
Al alba todavía estaban sentados en el mismo sitio y allí permane­cieron, bajo el sol y después bajo la lluvia.
Al principio solo acudieron los vecinos más próximos. ¿Quiénes son? ¿Qué hacen allí?, preguntaban.
Él no sabí.
Después llamaron a la puerta vecinos más distantes y hasta transeún­tes que los habían visto al pasar.
Nunca los oyó hablar.
Cuando empezó a llegar gente de todos los puntos de la ciudad -extranjeros y curas, profesionales y empleados, basureros y vendedores- y hasta se mostró curioso el cartero, que tenía que eludirlos para entregar la correspondencia, el dueño de casa pensó que tenía que hacer algo.
Les pidió que se fueran.
El hombre y la mujer no dijeron nada. Permanecieron sentados con ex­presión indiferente.
Entonces llamó a la policía.
El policía les dio un sermón, les explicó cuáles eran los límites de sus derechos y se los llevó en el patrullero.
A la mañana siguiente estaban de vuelta.
Cuando llamó por segunda vez a la policía le dijeron que los lleva­rían a la cárcel si las cárceles no estuvieran tan llenas; pero que si él insistía tendrían que hacerles un lugar.
Eso es problema de ustedes -dijo el dueño de casa.
No, en realidad es problema suyo -dijo el policía. Con todo, se los llevaron.
A la mañana siguiente espió hacia afuera: el hombre y la mujer esta­ban sentados en los peldaños de la entrada.
Permanecieron sentados allí durante años.
Todos los inviernos el hombre que moraba en la casa esperaba que mu­riesen de frío.
Pero quien murió fue él.
Como no tenía parientes, la casa paso a poder del ayuntamiento.
El hombre y la mujer siguieron sentados en el mismo sitio.
Cuando el ayuntamiento amenazó con echarlos, vecinos y ciudadanos iniciaron litigio contra las autoridades, afirmando que después de per­manecer tanto tiempo sentados allí el hombre y la mujer tenían derecho a la casa.
Los demandantes ganaron el pleito y el hombre y la mujer tomaron posesión de la casa.
A la mañana siguiente miles de parejas desconocidas estaban sentadas en los peldaños de entrada de miles de viviendas, en toda la ciudad.

Traducción del inglés de Ofelia Castillo.

Corrección de estilo de Norberto Luis Romero.