Geboren in Córdoba, Argentinien, lebte lange Zeit in Spanien und lebt nun in Deutschland. Er ist Schriftsteller, Autor von Romanen und Kurzgeschichten, Regisseur und Professor für Film. Seine Geschichten erscheinen regelmäßig in renommierten Zeitschriften, Anthologien und Literaturmagazinen in Spanien, Argentinien, Mexiko, Chile, Peru, Kanada, USA, Italien, Frankreich und Deutschland. Er studierte Bildende Kunst an der Kunsthochschule Emilio Caraffa in Cosquín, Córdoba, Argentinien.

Natural de Córdoba, Argentina, ha vivido en España y actualmente reside en Alemania. Es autor de relatos, novelista, director y profesor de cine. Sus cuentos aparecen habitualmente en prestigiosos periódicos, antologías y revistas literarias de España, Argentina, México, Chile, Perú, Canadá, Estados Unidos, Italia, Francia y Alemania. Ha cursado Bellas Artes en la Escuela de Artes Emilio Caraffa de Cosquín, Córdoba, Argentina.

Norberto Luis Romero is an Argentine, now a citizen of Spain presently living in Germany. He writes a wide range of fiction -from realistic to extreme fantasy. His stories have been published in Spain, Argentine, France, Italy, Canada and the United States. This is his first book-length collection to appear in English. He writes a wide range of fiction- from realistic to extreme fantasy.

Originario di Cordoba (Argentina), risiede in Spagna dal 1975. La sua opera letteraria, che comprende racconti e romanzi, ha ricevuto riconoscimenti per lo stile diretto e agile e per le sue sorprendenti tematiche, mai convenzionali e sempre molto coraggiose.

30.6.13

JULIA D. VELÁZQUEZ y su bello homenaje.


Esta fotografía es un homenaje que la diseñadora e ilustradora Julia d. Velázquez hace a mi novela "El lado oculto de la noche"
Mi cariño y agradecimiento por esas joyas tan opulentas.
 
julia de velazquez

28.6.13

DESAHUCIADOS... y mi labor gráfica.

 
 Victoria R. Gil reseña Deshauciados en "La tormenta en un vaso"
 
A través de una iniciativa similar a la que alumbró el año pasado PervertiDos: Catálogo de parafilias ilustradas, cuyos contenidos se seleccionaron por medio de una convocatoria pública en internet, Ediciones Traspiés acaba de publicar Desahuciados. Crónicas de la crisis, una colección de microrrelatos que escarba en las cloacas de la Gran Recesión de la mano de medio centenar de escritores y más de cincuenta ilustradores que demuestran que la buena literatura no es incompatible con la crítica social. Ni tampoco con el compromiso más pragmático, como demuestra la decisión de destinar a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) los beneficios económicos que se obtengan de su comercialización.
En este libro, la narrativa ha dejado de ser neutral y «despierta así del letargo apolítico generalizado» en que ha vivido durante años, como apuntan en el prólogo José Antonio López, de Traspiés, y Rafael Caumel, responsable de Taller Paréntesis, impulsor del proyecto. Los textos y las ilustraciones reunidos en un volumen de pequeño formato y cómodo manejo difieren en calidad y extensión, e, incluso, en temática, que alguno prefiere hablar de otras cosas, aunque nadie ha dicho que el desamor no sea el peor de los desahucios. Pero todos, de un modo u otro, reconocen «la urgente necesidad de pasar a la acción» y «retomar la importancia de la denuncia en la literatura». El modo en que cada uno lo haga ya es cosa suya.
Si “La derrota”, de Ángel Olgoso, deja patente lo ineludible de algunos desenlaces, sin margen para la fuga, “Ojalá”, de Juan Carlos Friebe, nos regala una historia de pérdidas con un saludable humor negro que, al final, resulta más contundente que cualquier llanto. Similar objetivo debió impulsar a Care Santos cuando escribió ese cuento un poco absurdo y un mucho inquietante que es “Compraventa”, donde el libre mercado no es más que una coartada para el saqueo.
No falta quien, como Federico Villalobos en su “Nueva fábula de la cigarra y la hormiga”, actualiza al siglo XXI las clásicas enseñanzas de Esopo para convertir en implacable banquero a la antaño frívola e irresponsable cigarra, y reducir a las laboriosas hormigas a un estado de esclavitud. «—Lo lamento —les dijo la cigarra—, pero el grano ha perdido su valor y no basta para pagar vuestras viviendas. Debo quedarme con ellas. Para saldar la deuda, trabajaréis más. Yo misma asumiré la gestión del hormiguero». Seguro que les resulta conocido el argumento.
Incluso el sexo, en opinión de Mercedes Molina, puede revelarse como un beneficio colateral de la crisis, a tenor de su relato “El intruso”, consuelo que también encuentra José Abad en “Derroche”: «De modo que Lola y yo hemos vuelto a follar como en nuestros años mozos. No nos privamos de nada. Los polvos han recuperado su carácter espectacular, hollywoodienese, y duran lo que una película de romanos».
Los aficionados a la ciencia ficción no deben perderse el particular homenaje de David Roas a la novela Soy leyenda, de Richard Matheson, y a la adaptación cinematográfica que protagonizara en 1971 Charlton Heston: The omega man. «Al principio, la gente trataba de defenderse, pero sólo conseguían enfurecerlos más. Pronto se hizo evidente que era imposible vencerlos. Y todos nos resignamos». ¿Nos dirigimos hacia un futuro tan desesperanzador?
Juan Vico, María Zaragoza, Manu Espada, Ángeles Escudero, Sergi Bellver y Juan Antonio Masoliver son algunos de los escritores que tratan de responder a esa pregunta, mientras que la relación de ilustradores incluye, entre otros, a Gregorio Delgris, Ángeles Muñoz, Carlos López, Ana Isabel Sanz, Arcadio García y a un Norberto Luis Romero que se transmuta en notario de la realidad con un collage fotográfico que levanta acta de los escombros. Todos ellos ofrecen su personal visión de una crisis económica que está cambiando —ha cambiado ya— nuestro mundo y a la que se oponen tomando partido por los desahuciados; del hogar, del trabajo, de la vida. Partido hasta mancharse.
28 de junio 2013

24.6.13

ENTREVISTA POR EMANUELA GUARNIERI A PROPÓSITO DE "ISTANTANEE D'INQUIETUDINE"


Cultura a ilroma@net, Roma, 22 de mayo de 2013. Emanuela Guarnieri
IRONÍA Y SUEÑO EN LOS CUENTOS DE NORBERTO LUIS ROMERO

La editorial Arcoiris ha traducido al italiano una colección de cuentos suyos con el título Istantanee d' inquietudine ¿Cree que el cuento sea más idóneo que la novela para expresar las sensaciones de angustia, terror y ansiedad?

Tanto en la novela como en el cuento las sensaciones a transmitir al lector deben darse de forma creciente para lograr lo que llamamos en la novela la “epifanía”, es decir, la resolución de esas sensaciones en toda su intensidad; obviamente, es casi imposible mantener a lo largo de una novela un constante crecimiento de emociones o sensaciones, de modo que éstas deben administrarse con economía, evitando altibajos, de forma creciente hasta culminar al final de la narración. Dado que el cuento es una forma breve, resulta posible o más fácil mantener esta tensión a lo largo del texto sin que se debilite hasta llevarla a la eclosión final. Pero esto no significa que una modalidad sea más idónea que la otra, ambas son igualmente efectivas si se sabe cómo hacerlo.

En unos cuentos suyos, por ejemplo en Epifite, parece evidente el homenaje a Julio Cortázar. ¿Cuáles son los otros autores que considera como sus maestros?

Pueden rastrearse a lo largo de mis textos y de mi trayectoria profesional los diferentes autores a los que he admirado o admiro y que, de una manera consciente o inconsciente, han dejado su huella. Ocurre que con el paso del tiempo y con el trabajo constante, el escritor va adquiriendo cada vez con mayor intensidad una voz propia donde se diluyen las voces de los autores que lo han alimentado, es entonces cuando puede rendir homenajes a algunos de estos sin verse contaminado, homenajes sí, pero con voz y estilo propios. Mis maestros han sido fundamentalmente los narradores latinoamericanos y anglosajones clásicos, pero quienes más directamente me han enseñado fueron Daniel Moyano, Julio Cortázar, J. L. Borges, García Márquez, etc. Ocurre que no necesariamente he aprendido y aprendo de un autor en general, a veces basta con una sola de sus obras, un capítulo, un párrafo, un adjetivo colocado de forma estratégica y unívoca.

¿Qué importancia tiene lo onírico en sus cuentos?

Es evidente que en mis cuentos y novelas lo onírico es muy importante cuando no fundamental. El mundo de los sueños es la alternativa feliz a la vigilia con toda su crudeza y dolor; es también un elemento más para la construcción de los mundos distópicos en los que me muevo con soltura y donde incorporo mis alternativas al mundo real, tan complicado, incomprensible, cruel, injusto y aburrido. El mundo de los sueños no escapa a mi control, en él soy el amo donde hago y deshago a mi arbitrio, me hace libre, me hace dios creador. La realidad, en cambio, se me escurre de las manos y me convierte en su esclavo.

En el cuento donde la protagonista es una plañidera, se utiliza, en unas partes, una escritura ironica. ¿Puede la risa ayudar a decir lo escabroso y lo inaceptable?

Sí, el humor, la ironía e incluso el sarcasmo como su variante más extrema y cruel, son algunas de mis armas preferidas, tanto en la literatura con en la vida real. Con la ironía se puede enfrentar “tangencialmente”, cualquier aspecto de la realidad, de los sentimientos o las sensaciones sin caer en la culpa, es una forma elegante y una fórmula aceptada para nombrar lo que no se puede o debe. El uso del humor nos libera asimismo del dolor y a veces de la terrible conciencia con sus voces interiores, y el sarcasmo nos permite ejercer la crueldad de manera elegante o ingeniosa. Son puertas de escape muy efectivas que calan en el lector.

De sus cuentos salen unos personajes insólitos, casi grotescos, pero, a pesar de la brevedad impuesta por este genero literario, el lector logra imaginárselos perfectamente. ¿Cuál es el truco?

Ignoro si poseo algún truco a la hora de construir un personaje, es posible que la fuerza con la que nace y vive dentro de mí sea el instrumento para darle vida, para hacerlo luminoso con apenas dos pinceladas. Una de las reglas de oro que mantengo en el cuento es evitar las descripciones en general y de los personajes en particular, dejando que el lector concluya el boceto, y para lograrlo estas pinceladas deben ser exactas, las justas y muy precisas; a veces basta una frase que sale de la boca de un personaje para imaginárselo, por ejemplo, si alguno dice de otro: “Lo primero que hizo fue ponerse el ojo de cristal”. No hace falta introducir la palabra tuerto, y la frase es más efectiva, ya no se nos olvidará que es tuerto ni hará falta volver a decirlo y el lector completará el retrato a la perfección. O: “ella era demasiado alta”, el adjetivo demasiado nos está describiendo mucho más que la altura de esta mujer. El lector, además de verla alta, la ve soltera, amargada, fea, etc.