Geboren in Córdoba, Argentinien, lebte lange Zeit in Spanien und lebt nun in Deutschland. Er ist Schriftsteller, Autor von Romanen und Kurzgeschichten, Regisseur und Professor für Film. Seine Geschichten erscheinen regelmäßig in renommierten Zeitschriften, Anthologien und Literaturmagazinen in Spanien, Argentinien, Mexiko, Chile, Peru, Kanada, USA, Italien, Frankreich und Deutschland. Er studierte Bildende Kunst an der Kunsthochschule Emilio Caraffa in Cosquín, Córdoba, Argentinien.

Natural de Córdoba, Argentina, ha vivido en España y actualmente reside en Alemania. Es autor de relatos, novelista, director y profesor de cine. Sus cuentos aparecen habitualmente en prestigiosos periódicos, antologías y revistas literarias de España, Argentina, México, Chile, Perú, Canadá, Estados Unidos, Italia, Francia y Alemania. Ha cursado Bellas Artes en la Escuela de Artes Emilio Caraffa de Cosquín, Córdoba, Argentina.

Norberto Luis Romero is an Argentine, now a citizen of Spain presently living in Germany. He writes a wide range of fiction -from realistic to extreme fantasy. His stories have been published in Spain, Argentine, France, Italy, Canada and the United States. This is his first book-length collection to appear in English. He writes a wide range of fiction- from realistic to extreme fantasy.

Originario di Cordoba (Argentina), risiede in Spagna dal 1975. La sua opera letteraria, che comprende racconti e romanzi, ha ricevuto riconoscimenti per lo stile diretto e agile e per le sue sorprendenti tematiche, mai convenzionali e sempre molto coraggiose.

27.1.13

LAS HADAS



Un hada es una criatura encantadora, risueña, pizpireta. Tres o cuatro son traviesas e incluso maliciosas. Cuando se constituyen en un enjambre, pueden acabar con un cadáver en menos de diez minutos.


Imagen: Sophie Anderson,Take the fair face of Woman

21.1.13

JUANITO, SIEMPRE LEYENDO


El barrio lo estima, cuando pasan a su lado tienen una palabra alentadora y cariñosa, o sencillamente un saludo breve y amable. Pero algunos cruzan la calle, se acercan a su cama y le preguntan qué está leyendo.
Este es muy bueno, dice.
Sonríe sin dientes, y señala la cubierta del único y manoseado libro que tantas veces sostiene al revés.

19.1.13

MIGUEL BAQUERO HACE JUSTICIA AL "LIBRO"

A menudo, sumergidos en la vorágine del comercio y las listas de best-sellers, se nos olvida que, en el fondo, los libros son también objetos, y como tal no solo han de ser rentables, según se busca, sino que también es posible que puedan ser estéticos en su presentación, que puedan llegar a constituirse en una obra de arte por sí mismos, por su contenido, como es lo común, pero también por su aspecto.

Hay algo indudablemente voluptuoso, los buenos lectores lo saben, en tener un libro en las manos, sopesarlo, manosearlo, medio abrirlo y ver cómo van pasando rápidamente las páginas, según las soltamos con el pulgar, antes de encararnos con la primera página y comenzar a leer.

Aturdidos por el bip bip del lector infrarrojo de códigos, y el zumbido de la bacaladera al expedirnos el ticket de compra, a veces se nos olvida el agradable rumor de las páginas cuando pasan veloces, una tras otra, en esa primera aproximación al libro.

La editorial Traspiés, en su colección Vagamundos, busca recuperar ese tacto, si no dormido, sí relegado. En dicha colección, según anuncia la editorial, el objetivo es aunar imagen y texto en unos libros de especial edición (y barata, añado yo, pues rondan en torno a los 12 euros); unos libros en que tenga cabida no sólo la literatura, sino también la fotografía, el dibujo, y en general las artes plásticas.

Así, en Vagabundos se han publicado obras breves de Conrad, Stevenson, Ambrose Bierce, el famoso texto de Swift Una humilde propuesta, todos ellos con unas ilustraciones realmente magníficas que convierten el pequeño volumen en una verdadera obra de arte, a precio realmente asequible.

Dentro de esta línea, Traspiés publica ahora El lado oculto de la noche, del gran Norberto Luis Romero (Córdoba, Argentina, 1951), un autor con una estética peculiar y de gran fuerza, un originalísimo creador de ambientes decadentes e hipnóticos que ha sabido captar espléndidamente Hugo Rodríguez, “Pobreartista” (Segovia, 1982), ilustrador de este volumen.

El resultado es un libro, no nos cansamos de destacar, perfectamente cuidado, donde todo (el texto, por supuesto, el diseño de la edición, la maquetación, las ilustraciones…) se halla al servicio de que el lector amante de los libros disfrute por igual tanto de las palabras como del recipiente en que le son servidas.
 
EL HERALDO DEL HENARES

14.1.13

ENTREVISTA EN ABC CULTURAL

Antonio Paniagua

ME CONSIDERO UN ESCRITOR LUMINOSAMENTE OSCURO

El escritor hispano-argentino Norberto L. Romero tiene un don para crear ambientes agobiantes y opresivos. En 'El lado oscuro de la noche' (Traspiés), su última novela, exhibe esta destreza con un relato onírico en el que describe un mundo regido por leyes absurdas. A la inquietud que despierta el texto se suma la desazón que inspiran las ilustraciones de Pobreartista. Romero, que no se cansa de escudriñar el lado más perverso del alma humana, infunde miedo al lector recreando atmósferas desasosegantes a caballo entre lo grotesco y lo surrealista.


- ¿Estaba en sus propósitos escribir una pesadilla angustiosa?

No necesariamente, no en un principio, la angustia fue apareciendo a lo largo del texto que yo entreví como onírico, pero nunca como pesadilla. Sí me parece evidente que esa angustia anidaba en mí y fue saliendo de manera más o menos desordenada y posteriormente puse en orden. Corroboro que el resultado final lo fue, por la experiencia que los lectores me transmiten, que me dicen haber sentido un gran desasosiego, algunos auténtico miedo.

- ¿Qué es el lado 'El lado oculto de la noche', un texto fantástico, absurdo, surrealista, gótico…?

En principio es un texto fantástico; onírico por su transgresión de la realidad, pero también podría interpretarse como simbólico, como una parábola del poder. Ese micromundo donde transcurre la novela es nuestro mundo de todos los días, nuestra sociedad y sus leyes, que por absurdas y arbitrarias que sean, debemos cumplirlas para convivir en paz unos con otros. En el fondo, lo que en la novela se postula como absurdo se refiere más incisivamente a la arbitrariedad de lo establecido socialmente, de ahí que en la narración todo parezca arbitrario, pero en la vida la arbitrariedad a la que estamos sometidos a obedecer es constante, pero estamos tan acostumbrados a ella que no la percibimos como tal, porque devino en norma. En lo que se refiere al adjetivo 'gótico', del que un par de novelas anteriores medio gozaron, quedan apenas rastros, a veces ciertas atmósferas, pero nada más.

- ¿Qué influencias y autores pueblan esta novela?

A estas alturas de mi carrera ya no puedo hablar de influencias ni de autores, siempre tuve un mundo propio que reflejar y una voz propia que, si en un principio estaba contaminada, ya no lo está. Lo que puede suceder es que mi voz sea una amalgama de voces ajenas, como la de Nemrod, gritando en su círculo del Infierno, pero afortunadamente y al contrario que al arquitecto de Babel, a mí se me entiende lo que digo.
Arbitrariedad

- ¿Cómo surge el texto, cuál es su génesis?

Es un texto muy antiguo y no recuerdo exactamente su génesis, pero como en muchos de mis cuentos o de algunas novelas, la semilla es una inquietud interna, una atmósfera y unas imágenes que me persiguen y no desaparecen hasta encarnarse en palabras, en narraciones, en personajes, casi siempre malvados. Quizá de ellos sea la culpa de que me hayan calificado como gótico, pero yo me considero luminosamente oscuro. Evidentemente, por aquellos años me preocupaba mucho más que ahora la arbitrariedad del poder y de los poderosos. Pero es inevitable esa inquietud cuando se proviene de países que han padecido dictaduras asesinas. Mi generación lleva dentro el estigma y la diáspora. Hermoso título, que nadie me lo robe.

- ¿Se considera un raro de la literatura?

Me considero más excéntrico que raro, porque raro suena peyorativo. Y debo confesar que ambos adjetivos me halagan. Lo más acertado y halagador que me han dicho (aparte de lo bien que escribo), es "raro de cojones" y "salvaje". Creo que en realidad soy un rebelde, un niño malo que se niega a crecer, aunque no a madurar, y que disfruta haciendo travesuras y salvajadas con la literatura, que no hacen daño a nadie y, por el contrario, iluminan la oscuridad de mentes y almas. Las salvajadas de las que duelen ya se encargan de hacerlas otros en la vida real. Yo no logro encajar en este mundo y me declaro insumiso de la realidad; desde fuera lo ven como raro, pero mi percepción es distinta: hace posible que cada día me encuentre más seguro de mí mismo y de lo que hago como la mejor alternativa, y si no única, la mejor para mí y la que domino.

- Supongo que ya a nadie asustan los castillos embrujados. ¿Cuáles son las armas de un escritor para infundir miedo en el siglo XXI?

No soy plenamente consciente de mis armas. Cada día tengo la sospecha más fundamentada de que quien escribe es otro, uno que desde dentro de mi cabeza me dicta estas cosas que a mí me producen risa y no miedo, porque percibo que no son más que formulas muy acertadas, mentiras encadenadas como la ilusión del cine en la pantalla, y que acaban pareciendo reales. Disfruto mucho percibiendo los mecanismos de mi creación, de la escritura, recorriendo los senderos de la narración con sus sorpresas en cada recodo, sus engranajes de relojería afinados. Decididamente no soy yo quien las dice, es alguien con mucho oficio y todavía más intuición que yo, que se mantiene oculto a los ojos, y que cuando entra en una especie de estado de gracia le da por dictarme estas cosas. Evidentemente ya no dan miedo los monstruos ni las casas encantadas, ni los muertos, ni los asesinos, pero sí las atmósferas que se perciben al fondo de un abismo negro, y ese abismo está aquí, dentro de cada uno de nosotros, convivimos con ese abismo que, como lo percibían los antiguos navegantes, está poblado de monstruos. Yo únicamente pongo espejos ante los lectores, y a continuación les enciendo la luz, aunque algunos prefieran continuar en las tinieblas.

ABC digital, Cultura, 13 de enero de 2013

11.1.13

OMPHALOS (en italiano)

Seduto sull’orlo del suo stesso ombelico contempla le pieghe voluttuose, le spirali che a cascata conducono al circolo ultimo e perfetto che una volta lo mantennero unito a quell’altra, quell’intrusa che gli diede la vita in cambio di nulla e che, nonostante il suo amore, ebbe l’audacia di tagliarlo, lasciandolo orfano di se stesso, poiché in quello non trova, né ha con chi dialogare, né chi lo ammiri, perché quella pelle neppure lo riflette.

Traducción de Stefano Valente
Imagen:Ree Gurova

8.1.13

EL PUÑAL DE OBSIDIANA



El sol brilló tan solo un instante en la hoja desnuda, un destello tan fuerte y doloroso que cegó al hombre tendido sobre el ara de piedra. Duró una fracción de segundo el destello, que le impidió ver la hoja avanzando hacia su pecho. Luego, la oscuridad fue eterna, y sin dolor alguno.

5.1.13

LA MUJER DEL INCINERADOR


  Decir que la mujer del incinerador del cementerio se pasaba el día quitando el polvo es exagerar, pero a menudo debía insistir, porque los muebles se cubrían de un día para el otro de una aceitosa capita gris de polvo de muerto.
  Estoy harta, repetía. Uno de estos días no aguantaré más y volaré de aquí, libre como un pájaro.
  Tú no te irás, le replicaba él.
  Pero ella un día se fue.
  Ahora, antes dedormirse, él observa la capa gris que se acumula sobre la cama, en el lado de ella, donde yace un pájaro marchito.

4.1.13

EL CUERNO DE LA ABUNDANCIA


En el libraco de las alegorías, un querubín sostiene el enorme cuerno de cuyas tripas sale de todo, pero en mayor medida, alimentos. El querubín está gordo y sonrosado, muy saludable gracias a que come abundantemente del cuerno, cuyas entrañas jamás se vacían. Un día el querubín come algo en mal estado, tal vez una milanesa del libro de cocina vecino, que antes de ser regurgitada por el cuerno cayó al suelo y se contaminó, entonces el niño deja el cuerno en el suelo y se mete en la cama con fiebre. La madre del querubín, que no es la virgen María, sino una alegoría buena más del mundo antiguo, como la paciencia o la templanza, le pone el termómetro y comprueba que su hijo arde de fiebre. No sabe a quién acudir, mira a un lado y a otro de la página, pero sólo ve un esqueleto blandiendo una guadaña, coge al querubín y huye al libro de al lado, donde les esperan las perdices de la felicidad.