Geboren in Córdoba, Argentinien, lebte lange Zeit in Spanien und lebt nun in Deutschland. Er ist Schriftsteller, Autor von Romanen und Kurzgeschichten, Regisseur und Professor für Film. Seine Geschichten erscheinen regelmäßig in renommierten Zeitschriften, Anthologien und Literaturmagazinen in Spanien, Argentinien, Mexiko, Chile, Peru, Kanada, USA, Italien, Frankreich und Deutschland. Er studierte Bildende Kunst an der Kunsthochschule Emilio Caraffa in Cosquín, Córdoba, Argentinien.

Natural de Córdoba, Argentina, ha vivido en España y actualmente reside en Alemania. Es autor de relatos, novelista, director y profesor de cine. Sus cuentos aparecen habitualmente en prestigiosos periódicos, antologías y revistas literarias de España, Argentina, México, Chile, Perú, Canadá, Estados Unidos, Italia, Francia y Alemania. Ha cursado Bellas Artes en la Escuela de Artes Emilio Caraffa de Cosquín, Córdoba, Argentina.

Norberto Luis Romero is an Argentine, now a citizen of Spain presently living in Germany. He writes a wide range of fiction -from realistic to extreme fantasy. His stories have been published in Spain, Argentine, France, Italy, Canada and the United States. This is his first book-length collection to appear in English. He writes a wide range of fiction- from realistic to extreme fantasy.

Originario di Cordoba (Argentina), risiede in Spagna dal 1975. La sua opera letteraria, che comprende racconti e romanzi, ha ricevuto riconoscimenti per lo stile diretto e agile e per le sue sorprendenti tematiche, mai convenzionali e sempre molto coraggiose.

30.11.12

UN CIGARRILLO AL ALBA




Todavía era de noche cuando salió al porche a fumar . La luna era una bola enrojecida suspendida por encima de los tejados. Pensó en su mujer, en su hijo mayor, en la pequeña. Fue al encender el cigarrillo cuando notó el olor a pólvora en sus manos.

28.11.12

EL ESPANTAPAJÁROS



Cuando llego al claro en el maíz me topo con él. A pesar de los meses que han pasado desde que lo hice, está como nuevo. Está en lo alto de la cruz de palo, le puse los pantalones que fueron de mi tío, la camisa que fue de mi abuelo, los guantes que fueron de mi madre, los zapatos que fueron de mi hermano, y la cabeza de mi pobre padre.

27.11.12

EL LAGO



Ya estaba allí cuando nos mudamos más arriba, pero era más pequeño que ahora, muchísimo, ni siquiera llegaba hasta la curva del camino, y recuerdo que se veían asomar los tejados de las casas del pueblo abandonado por encima del agua nauseabunda. A nosotros no nos molesta el olor, estamos acostumbrados, pero sí esa especie de peces rastreros muy grandes que aparecen a veces debajo de las camas, nos molesta sobre todo cuando alguno, llorando, nos implora que hagamos algo. Es cuando mamá da vuelta la cara y le indica a mi padre que blande el hacha: esta es Rosita la panadera. Mira sus ojos, ¿no la reconoces?

25.11.12

LA MOSCA

Se posa en el hule de la mesa. ¡Plaf! 
Se posa en la ventana. ¡Plaf! 
Se posa en la silla. ¡Plaf!
Se posa en el pan. ¡Plaf! 
Se posa en la sopa...
¡Nene, ni se te ocurra!

22.11.12

SEPULTURA



Ella había manifestado en varias ocasiones que quería ser enterrada junto al árbol viejo y así lo hicieron. Pero de eso pasaron muchos años y la historia cayó en el olvido, y hoy, cuando los actuales propietarios de la casa deciden derribar el viejo árbol enfermo, para plantar en su lugar uno vigoroso y joven, en las raíces al aire se trenzan aquellos huesos que, desesperados, luchan por desprenderse y volver a la tierra.

19.11.12

Reseña: "El lado oculto de la noche"

Ilustración de Hugo Rodríguez garcía (Pobreartista)

Todos los ingredientes que componen este libro de Norberto Luis Romero (Córdoba, Argentina, 1951) se unen para conformar lo que su contraportada define con acierto como «una fábula perversa». El narrador es un chico que asume con normalidad su condición de bastardo y que, mediante pinceladas narrativas, nos va dibujando el anómalo mundo en que creció y ha vivido. En la cúspide del poder se encuentra el hombre gordo, solitario, déspota, cruel y manipulador. Tiene a sus órdenes una ingente colección de guantes vivientes, que le sirven según su color: los azules son los adalides de la corrección y los buenos modales; los negros se adornan con los tintes de la brusquedad, la violencia y el poder ciego; los amarillos concentran sus habilidades en los manejos amatorios: tocan, arañan y masturban; los verdes son especialistas en protocolo y consejos para la vida; y los grises, menestrales y hacendosos. Todos ellos, trabajando al unísono como esclavos fieles del hombre gordo, convierten su vida en una constante y voluptuosa sucesión de caprichos satisfechos.Por debajo de este sultán omnipotente figura una élite de «compradores trocadores» (capítulo XIII), compuesta por hombres y mujeres de alta condición social y económica que son invitados a las fiestas privadas del hombre gordo, donde reciben el agasajo de la comida, la bebida... y las atenciones sexuales de los guantes amarillos, que los llevan hasta la extenuación del orgasmo. Y en lo más humilde de la sociedad se encuentran las gentes como el narrador, que soportan la ignominia del maltrato, amontonan colecciones de objetos absurdos (su madre, pájaros disecados; su abuela, trapos de colores; él, esferas de todo tipo) y sufren con estoicismo las vejaciones de los guantes. Este sistema, jerárquico, estanco e inmisericorde, recuerda por momentos las castas de La India: nadie se cuestiona su validez, nadie acaricia la posibilidad de quebrantarlo o subvertirlo. Y, como telón de fondo, se nos habla de un nebuloso conflicto inacabable (la guerra de las fosas), donde murió el padre del narrador y donde se supone que él también tendrá que combatir. Sólo un detalle los diferencia: al ser hijo espurio de un guante negro, que violó salvajemente a su madre mientras unos guantes amarillos la inmovilizaban (capítulo VIII), el chico que nos cuenta la historia sabe que está inmunizado ante la muerte.¿Fábula perversa? ¿Fábula moral? ¿Fábula expresionista o simbólica? Será desde luego el lector quien tenga que meditar y decidir su respuesta. A mí, si he de ser sincero, no me parece que sea necesario buscar interpretaciones extratextuales para este relato de Norberto Luis Romero, porque la atmósfera que el autor argentino consigue en sus páginas libera al libro de servidumbres externas. ¿Quiero decir con eso que no puede ser leído como un texto en clave? En modo alguno. De hecho, calibro que la tentación será en muchos casos irresistible. Lo que intento exponer es que tales interpretaciones no son escrupulosamente necesarias. Determinados poemas, determinadas canciones, determinados cuadros conquistan con su vigor el derecho a ser considerados universos autónomos, para los que no existe una lectura, sino múltiples lecturas. Gracias a la belleza enigmática de su textura, El lado oculto de la noche ser inserta en ese formato.Y tampoco olvidemos el modo eficaz con el que Hugo Rodríguez García, el joven ilustrador segoviano que firma como pobreartista y que se encarga de la parte gráfica de este breve y exquisito volumen, potencia esas cualidades narrativas con sus dibujos oscuros, tenebrosos, inquietantes, que logran desazonar el alma de los lectores y sumergirlos en la profundidad abisal que el narrador construye desde la primera línea. En la interesante colección de obras ilustradas que la editorial Traspiés mantiene desde hace tiempo ya habían aparecido textos memorables de Joseph Conrad (Un puesto avanzado del progreso, a cargo de Federico Villalobos), Ambrose Bierce (El club de los parricidas, bajo la batuta gráfica de Pablo López Miñarro) y Robert Louis Stevenson (El diablo de la botella, que iluminó con pulso firme Pablo Ruiz). La aportación de Norberto Luis Romero abre la colección hacia el ámbito hispánico, lo que siempre es una buena noticia, que conviene aplaudir con fervor. No será la última vez, probablemente, que traiga libros de la editorial Traspiés a esta página.