Geboren in Córdoba, Argentinien, lebte lange Zeit in Spanien und lebt nun in Deutschland. Er ist Schriftsteller, Autor von Romanen und Kurzgeschichten, Regisseur und Professor für Film. Seine Geschichten erscheinen regelmäßig in renommierten Zeitschriften, Anthologien und Literaturmagazinen in Spanien, Argentinien, Mexiko, Chile, Peru, Kanada, USA, Italien, Frankreich und Deutschland. Er studierte Bildende Kunst an der Kunsthochschule Emilio Caraffa in Cosquín, Córdoba, Argentinien.

Natural de Córdoba, Argentina, ha vivido en España y actualmente reside en Alemania. Es autor de relatos, novelista, director y profesor de cine. Sus cuentos aparecen habitualmente en prestigiosos periódicos, antologías y revistas literarias de España, Argentina, México, Chile, Perú, Canadá, Estados Unidos, Italia, Francia y Alemania. Ha cursado Bellas Artes en la Escuela de Artes Emilio Caraffa de Cosquín, Córdoba, Argentina.

Norberto Luis Romero is an Argentine, now a citizen of Spain presently living in Germany. He writes a wide range of fiction -from realistic to extreme fantasy. His stories have been published in Spain, Argentine, France, Italy, Canada and the United States. This is his first book-length collection to appear in English. He writes a wide range of fiction- from realistic to extreme fantasy.

Originario di Cordoba (Argentina), risiede in Spagna dal 1975. La sua opera letteraria, che comprende racconti e romanzi, ha ricevuto riconoscimenti per lo stile diretto e agile e per le sue sorprendenti tematiche, mai convenzionali e sempre molto coraggiose.

29.12.11

Miguel Baquero sobre "Tierra de Barbaros"

 
“Tierra de bárbaros”, la última novela de Norberto Luis Romero, está situada en Argentina en los primeros años del siglo XIX, cuando el país acaba de independizarse de España y existe una pugna soterrada entre federales y unitarios, cada quien secundado por su correspondiente cacique en las provincias y por su respectiva banda de sicarios. Bandas que luchan por hacerse con el poder, a base muchas veces de jugadas traicioneras…

El lector que se enfrente por vez primera a una novela del argentino Norberto Luis Romero encontrará que, aunque en principio parece transitar por una narración al uso, algo hay, sin embargo, al fondo de la historia que se presiente inquietante. No sabría decir, el lector, exactamente qué, pero sin duda existe algo, “ahí abajo”, que está cobrando forma poco a poco.

Al paso de las páginas, muy pronto tendrá ya la plena seguridad de que, pese a que en apariencia todo se mantiene firme, la narración sigue su línea, en cualquier momento, quizás al doblar la siguiente hoja, ocurrirá algo distinto, sucederá lo inexorable, se precipitará los hechos por un camino distinto… y trágico.

Desde su primera novela, “Signos de descomposición”, el argentino Norberto Luis Romero se ha mostrado como un verdadero maestro a la hora de establecer un ritmo “in crescendo” en las narraciones, a la hora de mantener el pulso con una firmeza asombrosa en progresión continua hasta el clímax final.

Gran merito de ella lo tiene la forma en que sabe crear los escenarios de sus novelas: unos ambientes decadentes en los que se da la mano lo más refinado y lo más sórdido de la sociedad, los salones más lujosos y, a unos metros, las cloacas humanas más inmundas, las damiselas vestidas con miriñaques y los monstruos circenses.

Como en sus novelas anteriores, en esta nueva “Tierra de bárbaros” Norberto Luis Romero cumple a la perfección, y desde la primera línea, la que yo creo que es, o debe ser, la máxima irrenunciable de un novelista, como es construir un universo propio y suficiente. Crear un mundo con consistencia literaria e introducir al lector de lleno en él, hacerlo envolvente (y en el caso de Romero, perturbador) y sostener esa ficción sin desmayo.

En el caso de “Tierra de bárbaros”, en un país enajenado, como ya se ha dicho, por las pugnas políticas, todo parece cambiar -desde luego en el ámbito que cubre la novela- cuando un día unas muchachitas ociosas de la buena sociedad de Buenos Aires deciden entretenerse desenterrando una vieja momia india…

Y al abrir la vasija donde estaba contenida la vieja momia, toda esa tensión de pronto estalla, la maldición se materializa, y la novela toma un rumbo sorprendente, inimaginable para el lector por más que anduviera, a estas alturas, ya precavido… La novela pasa a convertirse, ya abiertamente, en un dechado de imaginación, de imágenes impactantes… y, por supuesto, de literatura.

   

27.12.11

Miguel Baquero opina sobre "La noche del zepelín"


Cada vez con mayor frecuencia, los libros más significativos de los mejores autores contemporáneos comenzarán a verterse en edición digital, para su lectura en eReaders. Se trata de una tendencia creciente a la que se ha sumado Norberto Luis Romero, uno de los mejores novelistas y cuentistas actuales. Esta edición de La noche del zepelín supone la oportunidad de reencontrarse con un autor de peculiar estilo, dueño de unas imágenes inquietantes y capaz de sumergir al lector en un universo cerrado y decadente un mundo de poesía al borde de la putrefacción, que es cuando las flores expanden su olor más penetrante.
La noche del zepelín está ambientada a principios de siglo, en un año sin determinar, en la época en la que los dirigibles surcaban el cielo y el progreso mecánico tenía bastante de prodigioso. En una extraña casa, donde las pulsiones más primitivas conviven con los autómatas más sofisticados, una turbia aventura amorosa desencadena una sucesión de hechos siniestros, una suerte de maldición que afectará, con mano indefectible, a sucesivas generaciones. Los protagonistas de la novela de Norberto Luis Romero se debaten a la espera de un soplo de aire fresco que limpie el aire viciado por la corrupción, pero ese soplo parece no llegar nunca, por más que los habitantes de la casa se rodeen de los objetos más delicados, del arte más sublime, de todo aquello que se supone mejor. Inexorable, pese a todo, la tragedia que cobró forma un oscuro día va avanzando página a página…
¿Qué hay tras la tumba de Alba Licornia?, ¿cómo fue realmente esa historia de amor de la que nadie quiere hablar y que parece haber cernido negros nubarrones sobre la casa?
La novela de Norberto Luis Romero es un poderoso y muy literario intento de presentar el conflicto siempre latente en la sociedad humana: por un lado, nuestro afán de progreso, de conquista de la Naturaleza, de triunfo sobre las más altas cumbres o las superficies heladas; de otro, los ancestrales fantasmas que nos recorren, los miedos atávicos que nos paralizan, los comportamientos instintivos, motivados por una inmemorial causa, que paralizan nuestro comportamiento. Individuos que se superan a sí mismos pero que, al mismo tiempo, son víctimas de negras historias familiares. Así es el hombre, en resumen; así es también esta novela (y de ello su notable calidad) y así es el formato en que ahora se ha presentado: la más moderna y puntera tecnología para albergar una historia pasional, uno de esos libros cuya lectura hace que un escalofrío, surgido de no se sabe dónde, te recorra la espalda y quede alojado en tu memoria.
La Tormenta en un vaso, 21 dic, 2011

22.12.11

Asuntos estivales



Hacía más calor que nunca y la abuela estaba en su butaca, en medio del cuarto, tejiendo un mantelito de crochet de lo más mono, cuando se desprendió el ventilador de techo.

No hicimos velatorio, no merecía la pena. La enterramos de inmediato y volvimos a casa compungidos. Desde entonces, cuando entramos a su cuarto lo hacemos mirando al techo y bordeando las paredes como si fuera a hundirse el suelo, evitando pisar justo allí en el medio, donde se oye el run run del motor del ventilador del noveno, donde vive la viejita de abajo.

20.12.11

Un anticipo de mi libro de cuentos en Italia. "La bruja"

Istantanee d’Inquietudine - anteprima

La strega

...Sazia dopo essersi mangiata Hansel e Gretel, abbandonò in tutta fretta la casetta di cioccolato per accorrere al palazzo di una bella principessa e consegnarle un fuso che la fece addormentare, da lì alla casa di una certa Cappuccetto dove la informarono che arrivava tardi e che al suo posto avevano messo un lupo, correndo raggiunse il bosco per trovarsi con Biancaneve e darle una mela avvelenata… A casa, si tolse le pesanti scarpe, e mentre riposava sulla sedia a dondolo pregò dio che arrivasse presto il realismo…


A volte le streghe si stancano del loro lavoro e a volte reale e fantastico s’intrecciano in nodi difficili da districare. A volte chi legge può perdersi in labirinti di luce e ombra e non saperne più uscire. Spesso nei racconti di Norberto Luis Romero tutto questo può succedere.

Norberto Luis Romero, autore di questo microracconto, è nato a Córdoba, Argentina, nel 1951. Dal 1975 vive in Spagna. Scrive racconti e romanzi, oltre a essere regista. I suoi racconti sono pubblicati su prestigiose riviste e antologie in Spagna, Argentina, Messico, Cile, Perù, Canada, Stati Uniti, Italia, Francia e Germania. La sua opera ha ricevuto numerosi riconoscimenti sia per lo stile diretto e icastico, sia per la tematica audace e non convenzionale.

Un’antologia di suoi racconti intitolata Istantanee d’Inquietudine uscirà prossimamente nella collana Gli Eccentrici (primo volume della collana "La piena" di Carlos Damaso Martinez) della Edizioni Arcoiris.

Traducción y nota de Dajana Morelli

 

19.12.11

Precocidad


Fue sobre las dos de la madrugada. Los padres dormían y no supieron nada hasta que oyeron los disparos, corrieron a la habitación del niño y descubrieron aterrados la cama vacía. De allí se precipitaron escaleras abajo hacia el salón, donde habían sonado los tiros. Lo que vieron les quitó el aliento: su hijo todavía empuñaba la pistola caliente, explicó el comisario a Cruz, el forense. Y prosiguió, señalando los tres cuerpos yacientes casi al pie del arbolito navideño: no llevan documentos, pero está claro que no son de aquí.
Pero el hijo...
El comisario se adelantó a la curiosidad de Cruz:
Las nuevas generaciones son precoces. Este debe tener entre nueve y diez años. Al parecer, oyó ruidos abajo, se levantó de la cama. Sabía perfectamente dónde guardaba la pistola su padre…, y bajó decidido. Señaló hacia el pasillo y continuó:
Se llama Pedro, está con sus padres, uno de nuestros hombres y la psicóloga en la cocina, padres e hijo bajo los efectos del shock. Pobre criatura, no deja de tiritar, permanece con los ojos muy abiertos, no pestañea y mira al vacío.
El forense hizo un amago.
Es inútil, Cruz, llevamos un par de horas intentando que nos diga algo, pero no quiere hablar, únicamente repite una palabra: carbón, carbón, carbón…

16.12.11

Lo que dijo Javier Goñi de La noche del zepelín, 1ª edición, papel


Norberto Luis Romero ha escrito una segunda novela La noche del Zepelín, que es una bellísima y mórbida historia, escatológica a veces, feísta otras, simbólica y decadentista siempre, necrofílica también, que sale al encuentro del lector, para turbarle, para desconcertarle, para atraparle, para entusiasmarle, desde un rico y sugerente horizonte: el Genet de Las criadas, el teatro furioso y los fabulosos seres hermafroditas de Francisco Nieva o el teatro pánico de Arrabal, o la tradición decadentista del final del siglo anterior, con ciertas gotas de sangre extraídas a lo Sade de la blanca y desnuda piel de las doncellas de la literatura libertina. Y, además, ese continuo revolotear, revoloteo o apareo, de falenas, ' de mariposas es, por qué no, homenaje a García Márquez viendo llover en Macondo o ante el pelotón de fusilamiento. Pero, bueno, éste es sólo el horizonte de esta espléndida historia de amor, irrenunciable, tóxico e imposible, a la que están abocados a vivir esas dos crisálidas, en unas páginas, hermosas mariposas, en otras, esos dos seres, tristes, patéticos, bellos, crueles, que son Laureano, el niño bastardo, y Hada Dulce, que guarda entre las piernas su secreto. Y ese amor con sabor a muerte, y esa pasión sólo colmada en la noche del zepelín, crece en ese invernadero mórbido y pútrido como un estanque de nenúfares al que los modernistas olvidan cambiar el agua que es el viejo caserón en donde, amos y criados, en la trágica y tradicional ceremonia de la confusión suben y bajan, se aman y se odian. Norberto Luis Romero, un hábil y espléndido rebuscador del lado más morboso y escatológico de la existencia humana, logra siempre, como ocurría en su novela anterior, Signos de descomposición (una narración muy relacionada con ésta, aunque en aquélla la atmósfera no era tan asfixiante como en ésta, especialmente mórbida, enfermiza y, con todo, lo subrayo una vez más, cuidadosamente hermosa), extraer de entre esa basura piedras hermosas, con las que va haciendo su acertado collar de escritor: un escritor poco conocido, pero que, me consta, es de culto para aquellos que tienen la suerte de haberlo leído. Romero trabaja muy bien con materiales de desecho, esos que pertenecen al lado más oscuro del ser y que sólo ocasionalmente asoman por la escotilla de la literatura; esos materiales con los que se ha hecho literatura como la citada (en apresurado ejercicio de memoria) en el primer párrafo. No rehuye meter la mano en tan, en principio, pocos gratos componentes, pero construye su historia, asiste a la muda de las crisálidas, al torpe y turbio aleteo de ese par de falenas (los dos protagonistas: de falenas, de mariposas, de insectos, está llena la casa-invernadero), con tal acierto que el resultado es una desasosegante y hermosa novela, que inquieta y turba, que hace sentirse incómodo, a veces, que llena de excitación en otras, que conmueve y que colma. Al final de su lectura, moderadamente cansado, el lector recuerda a todos los personajes, desde el monstruo-madre hasta la monstruosa gobernanta, desde el pobre Asrael, un muestrario de vicios y pasiones castigado por do más le podría doler hasta el coro del sufrido servicio doméstico, y recuerda, además, cada una de las escenas, las más hermosas o las más repulsivas, incluso el bello final de la página 34 con el apareo en pleno vuelo de una pareja de falenas. Antiguamente todas estas cosas ocurrían con las novelas. Ocurre con la de Norberto Luis Romero.

El País, Babelia, 5, junio, 1999

13.12.11

Miguel baquero y Revista de Letras reseñan "Tierra de Bárbaros"

Norberto Luis Romero es, seguramente, uno de los escritores con más personalidad, y de un estilo particular más identificable, de cuantos hoy en día escriben en castellano. Ya desde su primera novela, Signos de descomposición (1996), que supuso todo un descubrimiento, pasando por esa otra excelente obra, que ahora se reedita en eBook, La noche del zepelín, y así a lo largo de otras cinco novelas, este escritor argentino, afincado desde hace tiempo entre Madrid y Mallorca, se ha convertido en un auténtico maestro de lo que podría denominarse “narrativa inquietante”.


Emparentada en gran medida con el género de terror, se trata de una literatura, la de Norberto Luis Romero, que tiene el objetivo último de turbar al lector. Sus novelas se desarrollan en espacios decadentes, cerrados, antinaturales, unos escenarios sobre los que se presiente algo así como la inminencia de una cruenta maldición que, poco a poco, página a página, con un ritmo implacable y una firmeza sin desmayo, va tomando forma. La atmósfera de la novela, con una extraordinaria maestría, va volviéndose cada vez más asfixiante, progresivamente más opresiva… hasta llegar a unos finales realmente prodigiosos de imaginación, de aceleración… y de pavura. Es precisamente esta capacidad de Norberto Luis Romero para crear ese clima morboso, para sumergir al lector en un mundo escatológico (escatológico no es el sentido corporal que solemos emplear, sino en el sentido de lo que se refiere a las postrimerías, a lo que está más allá de la muerte) lo que hace de él un autor excepcional.
En su última novela, Tierra de bárbaros, la acción se sitúa en la Argentina de comienzos del siglo XIX, recién lograda su independencia de España. En un ambiente de hostilidad entre los dos partidos enfrentados, federales y unitarios, de caciquismo en las provincias, bandidas de salteadores en los caminos, y en Buenos Aires una burguesía con pujos de aristocracia que pretende no descolgarse de las últimas modas europeas, la novela parece, en un principio, seguir el camino del relato histórico o la crónica de la época, por otra parte muy conseguida. Sin embargo, al fondo de todo parece latir una amenaza, una presencia abominable que lentamente se va definiendo y que cobra forma el día que unas jovencitas aburridas de la buena sociedad, para pasar el rato, deciden dar una fiesta mundana en la que, como diversión final, se libre de sus vendajes a una vieja momia india…
Narrada con un pulso firme y con la progresión realmente admirable que se ha reseñado y que es propia del autor, Tierra de bárbaros es una novela que viene a aumentar, si hiciera falta, el prestigio de Norberto Luis Romero como escritor de novelas inquietantes pero, sobre todo, como escritor de auténtica y original literatura.

11.12.11

Nueva reseña a "Tierra de bárbaros"

 
UNA HISTORIA ESCRITA CON SANGRE


Corre el año 1835 cuando a Buenos Aires arriba un barco cargado de monjas de una extravagante orden. Junto a las religiosas desembarca una mulata portuguesa dotada de poderes adivinatorios. La ciudad portuaria se cuece bajo un calor sofocante, asolada por la pestilencia y las moscas. En este ambiente enrarecido un grupo de damas de la alta sociedad porteña sestea en su aburrimiento y decide organizar una fiesta por todo lo alto. Argentina vive años convulsos, días en los que imperan la miseria, el caudillaje y el asesinato político. Con estos mimbres el escritor Norberto Luis Romero urde una historia a caballo entre los géneros fantástico e histórico. 'Tierra de bárbaros' (Paréntesis) es una novela coral en la que el escritor hispano-argentino retorna simbólicamente a su tierra, de la que lleva 40 años ausente.

Romero, maestro en recrear ambientes sórdidos y agobiantes, ha alumbrado una novela de acción trepidante, con una galería de personajes inmersos en un drama trufado de humor y situaciones grotescas.

Con un lenguaje preciso, pulquérrimo y elegante, el escritor, un referente imprescindible para entender el gótico español, reconstruye los dos gobiernos del caudillo Juan Manuel de Rosa. La acción transcurre en unos escenarios unas veces inventados y otras históricos, y que van desde las mansiones de las clases adineradas hasta los bajos fondos de Buenos Aires, desde estrafalarios conventos hasta pulperías con malevos y asesinos, pasando por tolderías de indolentes y pacíficos aborígenes aficionados a sacarles la lengua a los blancos.

"El contacto con el lenguaje, con el habla de mi tierra, lo había perdido y tuve que recuperarlo, además, cerciorarme de que fuera el empleado en la época. Esta fue, quizás, la mayor dificultad a la hora de recabar información para dar toda la verosimilitud posible a la acción", dice Romero.

La maldición de un espíritu. Una maldición lanzada por un espíritu ofendido acabará de rematar el desasosiego permanente de una sociedad inmersa en conflictos políticos y guerras intestinas, una sociedad mestiza en la que conviven inmigrantes de todo el mundo, menesterosos y ricos hacendados, ladrones y familias de alcurnia, políticos y esclavos, adivinas y monstruos de circo. Todos hallan cabida en esta historia entretejida en una atmósfera sofocante unas veces, luminosa otra, las más, saturada de dolor, rencores cuando no de sangre. Aunque los hechos narrados son ficticios, 'Tierra de bárbaros' es una novela con un compromiso evidente. "Dejo muy claro que la historia de Argentina, tal vez como la de todos los pueblos, está escrita con sangre e infamia, y que tanto la sangre derramada como la infamia no son únicamente patrimonio del siglo XIX, forman parte de la historia reciente que muchos hemos vivido." La última obra de Norberto L. Romero aborda la fractura de un país que separa a los federalistas de los unitaristas. Mediante un audaz maridaje entre historia y fantasía, el autor narra las peripecias que se producen en torno a una momia, episodio que empieza siendo jocoso y termina de forma sombría.
 
Antonio Paniagua

7.12.11

VIOLENCIA DE GÉNERO

Llevaban mucho conviviendo felizmente en la misma frase, artículo singular masculino con tercera persona femenino, pero desde hacía unos dos años las cosas habían cambiado para mal, quizás porque los artículos no concuerdan mucho con las personas gramaticales. Definitoria fue la noche que EL llegó a la frase borracho, pasó junto a la niña, que dormía en la cuna y le arrancó la virgulilla, y con ella le pegó a ELLA. Luego se dirigió al dormitorio del niño e hizo otro tanto, le quitó la virgulilla, volvió con ella al salón y le atizó a ELLA en la cabeza, dejándola malherida, tumbada en el sofá, desangrándose. Desesperado por lo que había hecho, incluso arrepentido, EL se arrojó fuera del texto. En su desesperación, no tuvo en cuenta que EL y ELLA tienen su frase en el último renglón, de modo que no se hizo nada porque se precipitó apenas un par de centímetros. Las palabras vecinas lo redujeron de inmediato, le ensartaron una O por la cabeza. En el juicio, precedido por una justa preposición y a pesar de haber sido asistido por la letrada Dislexia, todas las letras pudieron ver las virgulillas ensangrentadas, pero el testimonio aséptico, neutral de LO, que lo vio todo, fue capital para una condena al margen inferior izquierdo de por vida. Desde el lamentable episodio en la frase, la nina pequeña padece trastornos de personalidad, a menudo le niegan legitimidad y en el colegio la llaman errata. Requiere la atención permanente de un filólogo. El nino presenta síntomas de bipolaridad y en breve habrá de ser internado en un centro para menores, pues está volviéndose también violento como EL. ELLA sobrevive en un centro de Gramática Maltratada junto a otras pronombras, artículas, adjetivas y sustantivas.

1.12.11

A propósito de "Tierra de bárbaros", José Vicente Pascual


Argentino, afincado en España desde hace bastantes años, Norberto Luis Romero es un autor con suficiente experiencia y demostrada trayectoria literaria. La suficiente (sobrada), como para abordar esta novela desde unas premisas “clásicas” dentro de lo que se ha venido considerando propio de la narrativa iberoamericana en las últimas décadas: el realismo mágico. Podemos poner los matices que queramos a esta catalogación (quizás demasiado sencilla, o simplista); pero, a poco que guardemos objetividad al respecto, será imposible buscar un acomodo de referencia más preciso para esta singular y desde luego sobresaliente novela. Por otra parte, Norberto Luis Romero, escritor de honda formación y conocimiento, tiene la virtud, acaso insólita, de instalarse en este ámbito de lo real maravilloso con plena potestad y, al mismo tiempo, aparecer refractario, opuesto a los clichés comerciales, el referente espurio de “aguas para chocolates”, “casas de los espíritus” y demás productos mercadotécnicos que han convertido este canon literario, defendido magistralmente por Alejo Carpentier en el prólogo a El reino de este mundo, en un género devaluado, lábil, acaramelado y lindante con la emotividad televisiva de los culebrones suramericanos. No es el caso de Tierra de bárbaros, cosa previsible en un auténtico, talentoso y pundonoroso autor como Norberto Luis Romero.

Si hablamos de realismo mágico, la primera referencia es el estilo. Tierra de bárbaros, sin caer en barroquismos, alambicamientos ni artificios, exhibe una prosa rica, frondosa, bullente en expresiones y vocabulario mestizo, en un magma indiferenciado donde el puro español se transmuta felizmente en ese otro idioma que el autor, en ámbitos más privados, denomina argeñol: el idioma de la América hispana, por donde transitan con toda naturalidad vocablos y expresiones propias del más vetusto y venerable castellano junto con los procedentes del habla coloquial en los distintos segmentos sociales, los términos indígenas, los africanismos, los barbarismos de toda procedencia. No es casualidad que la protagonista de la novela (si es que cabe hablar de protagonistas en esta “novela río”), se llame Dorothy. A fin de cuentas, el finalismo británico es parte irrenunciable del alma argentina, la cual Dorothy encarna con sobrada dignidad a lo largo de la narración.

El argumento, igualmente, nos remite a la naturaleza dual de los fenómenos manifestados al ser humano: realidad y magia. O lo maravilloso de la realidad si se prefiere. Por una parte, nos encontramos con la pugna histórica, definitoria del siglo XIX argentino, entre los belicosos caudillos federalistas y los opulentos unitaristas. Una lucha despiadada, a veces tintada de excesiva crueldad, como en el episodio del asesinato de Quiroga, que no acabará de decantarse hasta mucho tiempo después y que mermará de forma notable las posibilidades que Argentina tuvo, en sus “buenos malos tiempos”, de convertirse en la gran potencia americana, cuando Buenos Aires competía con Nueva York por ser el gran puerto atlántico, la gran urbe continental; ese tiempo en que la nación argentina, ubérrima de recursos y nutrida por una inmigración extraordinariamente caudalosa, anhelaba ser… lo que nunca llegó a ser. Esa truncada pasión argentina ha dado ocasión a numerosas y a menudo muy brillantes obras literarias, como la que se comenta.

Por otra parte, en íntima ligazón con los sucesos históricos (objetivos, reales), se desarrolla ese mundo evocador, pleno de simbolismo, incierto y atractivo de la magia cotidiana de lo real, cuando esa misma realidad pasa por el tamiz y la mirada de las muchachas, hijas y esposas de la buena sociedad bonaerense, las cuales, ajenas a los cataclismos políticos que asolan y enfrentan a sus familias, comentan desde su particular y tonante, melódico punto vista, los acontecimientos públicos. Esa charla de media tarde, bajo el calor sofocante de un verano déspota, deviene en mezcla encantadora, muy femenina en el buen sentido del término; un brillante mosaico donde se entreveran sentimientos con razonamientos, intuiciones con certezas, acontecimientos privados (la esterilidad del matrimonio de Dorothy siempre en primer plano), con eventos públicos de primera magnitud; y todos y cada uno de estos elementos tiene, para las contertulias, la misma prevalencia: partículas de un todo que es la vida fluyendo impetuosa y ante la que ellas, casi siempre, asisten como deslumbradas espectadoras.

Hay una “vuelta de tuerca” sin embargo a esta visión amplia de lo real expresada en lenguaje literario. Sinceramente creo (quizás ande muy errado, se acepta el riesgo), que Norberto Luis Romero ha intentado (desde mi criterio con éxito), conjugar dos veneros opuestos en el ámbito de la literatura que pretende abarcar hacia lo metareal: el realismo mágico y el surrealismo, en la medida que este último nutría gran parte de sus fuentes de inspiración a partir del psicoanálisis. La simbología “fuerte” de Tierra de bárbaros, arranca con la visión de un soberbio tigre, escapado de un circo, y se cierra con la misma imagen. Encontramos en el camino, a modo de ejemplo ilustrativo, la infecundidad de Dorothy, el deambular de religiosos y santeras, prostitutas y damas de moral granítica, monjas castradas con brutales cinturones de castidad, sacerdotes arrasados por la sensualidad de la tierra, y el colofón de este marasmo perfecto de emociones imperfectas: la fiesta de la momia, con su resultado de colectiva gravidez que afecta a mujeres habitantes “del otro lado” de lo real. Por ese motivo, los embarazos no prosperarán, no nacerán más niñas (nunca niños, espléndida y sutil la permanente alusión al “eterno femenino” en la novela); y de la misma manera que Argentina no llegará a culminarse como país hegemónico, las gentes y la vida que la habitan quedarán en la misma, deslustrada posición del majestuoso tigre fugitivo: amagando su poder, exhibiendo en vano su belleza. Una soberbia fuerza inaplicada que dará como resultado (así la historia lo demuestra), el propio destino de aquel país y, en suma, de Iberoamérica: el sobrecogedor escenario de un aterrador vacío.

No sé si esta era una de las intenciones, puede que la principal, del autor al escribir Tierra de bárbaros. Al menos, así ha leído la novela quien estas líneas firma. Y así la cuento. El que quiera saber más, ya sabe: a la librería. Seguro que no se arrepiente.

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