Geboren in Córdoba, Argentinien, lebte lange Zeit in Spanien und lebt nun in Deutschland. Er ist Schriftsteller, Autor von Romanen und Kurzgeschichten, Regisseur und Professor für Film. Seine Geschichten erscheinen regelmäßig in renommierten Zeitschriften, Anthologien und Literaturmagazinen in Spanien, Argentinien, Mexiko, Chile, Peru, Kanada, USA, Italien, Frankreich und Deutschland. Er studierte Bildende Kunst an der Kunsthochschule Emilio Caraffa in Cosquín, Córdoba, Argentinien.

Natural de Córdoba, Argentina, ha vivido en España y actualmente reside en Alemania. Es autor de relatos, novelista, director y profesor de cine. Sus cuentos aparecen habitualmente en prestigiosos periódicos, antologías y revistas literarias de España, Argentina, México, Chile, Perú, Canadá, Estados Unidos, Italia, Francia y Alemania. Ha cursado Bellas Artes en la Escuela de Artes Emilio Caraffa de Cosquín, Córdoba, Argentina.

Norberto Luis Romero is an Argentine, now a citizen of Spain presently living in Germany. He writes a wide range of fiction -from realistic to extreme fantasy. His stories have been published in Spain, Argentine, France, Italy, Canada and the United States. This is his first book-length collection to appear in English. He writes a wide range of fiction- from realistic to extreme fantasy.

Originario di Cordoba (Argentina), risiede in Spagna dal 1975. La sua opera letteraria, che comprende racconti e romanzi, ha ricevuto riconoscimenti per lo stile diretto e agile e per le sue sorprendenti tematiche, mai convenzionali e sempre molto coraggiose.

16.12.11

Lo que dijo Javier Goñi de La noche del zepelín, 1ª edición, papel


Norberto Luis Romero ha escrito una segunda novela La noche del Zepelín, que es una bellísima y mórbida historia, escatológica a veces, feísta otras, simbólica y decadentista siempre, necrofílica también, que sale al encuentro del lector, para turbarle, para desconcertarle, para atraparle, para entusiasmarle, desde un rico y sugerente horizonte: el Genet de Las criadas, el teatro furioso y los fabulosos seres hermafroditas de Francisco Nieva o el teatro pánico de Arrabal, o la tradición decadentista del final del siglo anterior, con ciertas gotas de sangre extraídas a lo Sade de la blanca y desnuda piel de las doncellas de la literatura libertina. Y, además, ese continuo revolotear, revoloteo o apareo, de falenas, ' de mariposas es, por qué no, homenaje a García Márquez viendo llover en Macondo o ante el pelotón de fusilamiento. Pero, bueno, éste es sólo el horizonte de esta espléndida historia de amor, irrenunciable, tóxico e imposible, a la que están abocados a vivir esas dos crisálidas, en unas páginas, hermosas mariposas, en otras, esos dos seres, tristes, patéticos, bellos, crueles, que son Laureano, el niño bastardo, y Hada Dulce, que guarda entre las piernas su secreto. Y ese amor con sabor a muerte, y esa pasión sólo colmada en la noche del zepelín, crece en ese invernadero mórbido y pútrido como un estanque de nenúfares al que los modernistas olvidan cambiar el agua que es el viejo caserón en donde, amos y criados, en la trágica y tradicional ceremonia de la confusión suben y bajan, se aman y se odian. Norberto Luis Romero, un hábil y espléndido rebuscador del lado más morboso y escatológico de la existencia humana, logra siempre, como ocurría en su novela anterior, Signos de descomposición (una narración muy relacionada con ésta, aunque en aquélla la atmósfera no era tan asfixiante como en ésta, especialmente mórbida, enfermiza y, con todo, lo subrayo una vez más, cuidadosamente hermosa), extraer de entre esa basura piedras hermosas, con las que va haciendo su acertado collar de escritor: un escritor poco conocido, pero que, me consta, es de culto para aquellos que tienen la suerte de haberlo leído. Romero trabaja muy bien con materiales de desecho, esos que pertenecen al lado más oscuro del ser y que sólo ocasionalmente asoman por la escotilla de la literatura; esos materiales con los que se ha hecho literatura como la citada (en apresurado ejercicio de memoria) en el primer párrafo. No rehuye meter la mano en tan, en principio, pocos gratos componentes, pero construye su historia, asiste a la muda de las crisálidas, al torpe y turbio aleteo de ese par de falenas (los dos protagonistas: de falenas, de mariposas, de insectos, está llena la casa-invernadero), con tal acierto que el resultado es una desasosegante y hermosa novela, que inquieta y turba, que hace sentirse incómodo, a veces, que llena de excitación en otras, que conmueve y que colma. Al final de su lectura, moderadamente cansado, el lector recuerda a todos los personajes, desde el monstruo-madre hasta la monstruosa gobernanta, desde el pobre Asrael, un muestrario de vicios y pasiones castigado por do más le podría doler hasta el coro del sufrido servicio doméstico, y recuerda, además, cada una de las escenas, las más hermosas o las más repulsivas, incluso el bello final de la página 34 con el apareo en pleno vuelo de una pareja de falenas. Antiguamente todas estas cosas ocurrían con las novelas. Ocurre con la de Norberto Luis Romero.

El País, Babelia, 5, junio, 1999

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