Geboren in Córdoba, Argentinien, lebte lange Zeit in Spanien und lebt nun in Deutschland. Er ist Schriftsteller, Autor von Romanen und Kurzgeschichten, Regisseur und Professor für Film. Seine Geschichten erscheinen regelmäßig in renommierten Zeitschriften, Anthologien und Literaturmagazinen in Spanien, Argentinien, Mexiko, Chile, Peru, Kanada, USA, Italien, Frankreich und Deutschland. Er studierte Bildende Kunst an der Kunsthochschule Emilio Caraffa in Cosquín, Córdoba, Argentinien.

Natural de Córdoba, Argentina, ha vivido en España y actualmente reside en Alemania. Es autor de relatos, novelista, director y profesor de cine. Sus cuentos aparecen habitualmente en prestigiosos periódicos, antologías y revistas literarias de España, Argentina, México, Chile, Perú, Canadá, Estados Unidos, Italia, Francia y Alemania. Ha cursado Bellas Artes en la Escuela de Artes Emilio Caraffa de Cosquín, Córdoba, Argentina.

Norberto Luis Romero is an Argentine, now a citizen of Spain presently living in Germany. He writes a wide range of fiction -from realistic to extreme fantasy. His stories have been published in Spain, Argentine, France, Italy, Canada and the United States. This is his first book-length collection to appear in English. He writes a wide range of fiction- from realistic to extreme fantasy.

Originario di Cordoba (Argentina), risiede in Spagna dal 1975. La sua opera letteraria, che comprende racconti e romanzi, ha ricevuto riconoscimenti per lo stile diretto e agile e per le sue sorprendenti tematiche, mai convenzionali e sempre molto coraggiose.

26.6.11

EL HOMBRE DEL CUCHILLO


No todas, pero muchas noches descubro que está debajo de la cama. Disimuladamente, hago como que busco un zapato o algo así, me asomo y, en efecto, no sólo está escondido allí, también me amenaza con un cuchillo y me hace señas indicando que está dispuesto a matarnos a mí y a mi mujer, enfrascada en la lectura a mi lado, si le digo algo. Finjo normalidad, beso a mi mujer, que lleva tiempo en la misma página 23 y siempre pierde el marcapáginas, y me doy la vuelta, pero no me duermo enseguida: me quedo pensando en qué sería de nosotros si abriera la boca, si le dijera a Sonia que hay un individuo desde hace varias noches bajo nuestra cama, y me amenaza con matarnos si se lo cuento. Finalmente, el cansancio me vence y logro dormir. Por la mañana el hombre del cuchillo ya no está, se ha ido de la misma forma en que viene.
Después de tres días sin venir, hoy ha vuelto, está aquí abajo, justamente en el medio, entre Sonia y yo, como si pretendiera interponerse entre nuestros cuerpos.
¿Qué buscas?, me pregunta Sonia, desviando por vez primera sus ojos de la lectura, de la página 23, a la vez que impide de un manotazo, que su marcapáginas resbale de la cama.
Nada, creo que perdí una moneda… Y es entonces -tal vez más agobiado por el peso de la reiterada mentira que por la presencia del hombre del cuchillo bajo la cama-, cuando sin meditarlo decido romper el silencio y le hago señas dirigiendo mis ojos una y otra vez hacia el suelo.
Ella me sonríe lánguidamente, no sé si no me entiende o cree que estoy haciendo el payaso. Y me dispongo a hablar, a decírselo todo sin importarme las consecuencias, pero ella se adelanta, deja el libro, aterrorizada me tapa la boca con el marcapáginas y me susurra al oído entre lágrimas:
Calla, por favor, y sigue buscando esa moneda.

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