Geboren in Córdoba, Argentinien, lebte lange Zeit in Spanien und lebt nun in Deutschland. Er ist Schriftsteller, Autor von Romanen und Kurzgeschichten, Regisseur und Professor für Film. Seine Geschichten erscheinen regelmäßig in renommierten Zeitschriften, Anthologien und Literaturmagazinen in Spanien, Argentinien, Mexiko, Chile, Peru, Kanada, USA, Italien, Frankreich und Deutschland. Er studierte Bildende Kunst an der Kunsthochschule Emilio Caraffa in Cosquín, Córdoba, Argentinien.

Natural de Córdoba, Argentina, ha vivido en España y actualmente reside en Alemania. Es autor de relatos, novelista, director y profesor de cine. Sus cuentos aparecen habitualmente en prestigiosos periódicos, antologías y revistas literarias de España, Argentina, México, Chile, Perú, Canadá, Estados Unidos, Italia, Francia y Alemania. Ha cursado Bellas Artes en la Escuela de Artes Emilio Caraffa de Cosquín, Córdoba, Argentina.

Norberto Luis Romero is an Argentine, now a citizen of Spain presently living in Germany. He writes a wide range of fiction -from realistic to extreme fantasy. His stories have been published in Spain, Argentine, France, Italy, Canada and the United States. This is his first book-length collection to appear in English. He writes a wide range of fiction- from realistic to extreme fantasy.

Originario di Cordoba (Argentina), risiede in Spagna dal 1975. La sua opera letteraria, che comprende racconti e romanzi, ha ricevuto riconoscimenti per lo stile diretto e agile e per le sue sorprendenti tematiche, mai convenzionali e sempre molto coraggiose.

24.11.10

Orquideas


Cuando descubrió las orquídeas en el invernadero, una vez superadas la sorpresa e inevitable admiración, les tuvo celos. Tantos, que esa misma noche le reprochó a su flamante marido que se las hubiera ocultado, como quien esconde una aventura amorosa, o peor aún, una amante.
Siempre hemos cultivado orquídeas en la que es ahora tu casa. No tiene nada de particular hacerlo; superan al resto de las flores por su exquisitez y exotismo, le explicó su marido.
Pero tienes que dedicarte mucho a ellas…
Porque son sumamente delicadas, como tú, argumentó él, y la besó tiernamente.
Luego ella guardó silencio, no volvió a sacar a relucir el asunto, pero acudió al invernadero cada vez que él se ausentaba a la ciudad, o por las noches mientras su esposo dormía; y allí se quedaba largo tiempo observando con resentimiento a las orquídeas, sus simetrías caprichosas, los suculentos estambres y carnosos pétalos de matices sanguíneos, aferradas al tronco de los árboles de cuyas energías se apoderaban para abrirse arrogantes, tentadoras, sensuales.
A fuerza de admirarlas con envidia le pareció que algo malvado atrapaban en sus cálices húmedos y voluptuosos, en los pliegues insinuantes de sus pétalos. Con el paso de los días notó que iban invirtiéndose los papeles: eran las orquídeas quienes la observaban a ella cuando en las noches de insomnio dejaba la alcoba y, sentada en la bancada de piedra humedecida, con la camisola velando apenas sus sonrosadas y armoniosas formas, desafiaba la impudicia de las orquídeas. Sospechó que cada vez que les daba la espalda para irse de allí ellas cuchicheaban, la criticaban o se burlaban. Algo les vio de carnívoras que aumentó su susceptibilidad y, poco a poco, la admiración fue transformándose en inquina y los celos en odio.
Una noche, mientras su esposo dormía profundamente, dejó la alcoba como otras tantas veces, pero ésta se dirigió en primer lugar a la caseta de herramientas y allí tomó unas cizallas.

A pesar de los años de profesión, el comisario apenas pudo tolerar lo que tenía ante sus ojos: en el suelo, al pie de las orquídeas sudorosas y salpicadas de sangre, yacía ella desnuda, con las cizallas en el pecho abierto, y un poco más allá, la camisola sucia, destrozada.

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